¿Por qué este blog?

La pregunta puede sonar un poco tardía, considerando que han pasado años desde que empecé a escribir este sitio. Podría incluso sentirme culpable por no haberlo aclarado antes, pero sé que respondí esa pregunta en otras partes del blog, como Mi Ruta C o Abriendo itinerarios. El tema es que a veces son necesarias ciertas “revisiones del caso”, y esta vez me urge en especial por dos cosas: la primera, que han habido ciertos cambios en mi vida personal que han repercutido con efecto dominó en otros aspectos, y la segunda, porque tuve la inmensa y grata sorpresa de que alguien me lo preguntara.

Visto y considerando, quiero ante todo agradecer a mi colega de la Universidad Nacional de San Luis, Silvina Chaves, quien trabaja hace mucho en periodismo audiovisual y ahora es la flamante docente del Taller de Periodismo científico que se dicta para estudiantes de 4° año de la Licenciatura en Periodismo de esa universidad. Por extensión, agradezco también a sus estudiantes de este año, que con su interés demuestran que es importante seguir generando espacios de formación sobre comunicación de la ciencia, tal como lo han entendido varias universidades y facultades del país, curiosamente no siempre vinculadas a Comunicación Social (pero ese es otro tema).

Volviendo al hecho, esta linda gente tuvo el honroso descuido de considerar interesante este blog =) y preguntarme por mi estilo y motivaciones, así como por la web institucional del laboratorio en el que trabajo, el LILSU (FPyCS, UNLP – CIC), que resultó de mi propio proceso/proyecto de Trabajo Integrador Final para la Especialización en Edición que defendí el año pasado. Ciertamente, aunque haya una temática que cruza ambos espacios, hay diferencias entre el origen y gestión de un blog surgido como una inquietud privada de expresarme públicamente, y el desarrollo de una web institucional que implica un proceso problemático (y por ende, potencialmente rico) y una escritura mayormente colectiva.

El solo planteo del interés en estas propuestas me ha hecho reflexionar sobre ellas, y es por eso que creo oportuno volver al ruedo mediante la estrategia de una “autoentrevista”* que me permita repasar los puntos más importantes y me obligue, a la vez, a ser breve y concisa (esto último sería todo un logro, pero vale la pena el esfuerzo).

Publicar ciencia: ¿nada personal?

Entrevista de Ruta Científica a su autora, Cecilia Mazzaro, en el marco de su consabida “esquizofrenia profesional”**. Sin embargo, sus respuestas muestran la cocina de dos proyectos bien distintos relacionados a la comunicación de la ciencia -blog personal y web institucional del Laboratorio de Lazos Socio-urbanos donde trabaja-, sus otros espacios laborales en la misma Facultad de Periodismo y Comunicación Social y sus estudios de posgrado, la Maestría en Ciencia, Tecnología y Sociedad (UNQ) y la Especialización en Edición (UNLP).

RC: ¿En qué estabas pensando cuando decidiste empezar tu blog?

CM: Ufff… en muchas cosas. En ese momento, a principios de 2014, yo estaba lidiando con mi tesis de maestría aunque ya había terminado de cursar hace rato, daba clases en Periodismo Deportivo, trabajaba en la entonces Secretaría de Investigación y Posgrado de mi facultad, que después se dividió, y hasta donde recuerdo, todavía no tenía intenciones de hacer otra carrera. Básicamente, no tenía a quién hablarle de comunicación pública de la ciencia (CPC), salvo en los COPUCI, donde igual me sentía como una especie de satélite, pero al menos sabía que cada año entraba en órbita con ese planeta de gente extraña y divulgativa.

RC: ¿Por qué te sentías como un satélite?

CM: Porque aunque compartimos muchas problemáticas, a nivel institucional por ejemplo, respecto del espacio que se le da a estos estudios, en general participan personas que han decidido abocarse a un tipo de CPC (hacen específicamente periodismo científico, o desarrollan proyectos de popularización, o trabajan desde la enseñanza de las ciencias, etcétera), y fundamentalmente han compartido experiencias colectivas. Mientras tanto yo seguía preguntándome cuáles eran las diferencias entre las diferentes formas de CPC, y trataba de analizar ejemplos de cada una de ellas, pero desde mi experiencia en el campo, que era más intuitiva con respecto a la de otros.

RC: ¿Por eso tu blog no es particularmente informativo?

CM: Si, por eso y porque no vengo del periodismo sino de estudiar los procesos de planificación comunicacional. Digamos que mis aguas no son los medios masivos sino las instituciones y el entramado de relaciones sociales y comunicacionales que existen en ellas. Tampoco sentí que realmente pudiera hacer una especie de medio alternativo de comunicación de la ciencia. Para eso hay que cumplir con ciertos requisitos, como mantener cierta periodicidad, y hasta me animaría a decir que en lo posible hay que trabajar áreas relacionadas de la ciencia, porque para ser periodista científico hay que estudiar mucho, o como en cualquier tipo de periodismo, hay que saber cómo manejar grandes caudales de información, y la ciencia no es un mundo, es un universo. Todo esto más allá de los lógicos cuidados en el manejo de lenguaje técnico, la redacción, la contrastación de fuentes y demás.

RC: Pero si no hacías eso con el blog ¿cuál era tu objetivo entonces?

CM: En ese momento, hacer catarsis, hablarle a alguien, a esa persona X que te lee azarosamente por internet, de los temas que a mi se me antojaban dignos de compartir, con alguna reflexión o a veces una reacción de mi parte. Con el tiempo me di cuenta de que a veces quería compartir cosas que no siempre eran ciencia, pero sí conocimiento organizado y hasta sistematizado por fuera de las instituciones propiamente científicas. De alguna manera, me motiva más la mentalidad científica, que la ciencia en sí o incluso sus resultados. La obligatoriedad de la prueba y de la evaluación colectiva, la democracia de las discusiones (esto último sin desconocer los egos y jerarquías que hay entre científicos, que son feroces en algunos casos), que tienen que igual basarse en las mismas reglas del método, por decirlo de alguna manera. Y no es que no se pueda discutir el método (ni siquiera es que hay uno solo), lo que no se puede es desconocerlo/s.

RC: Discutimos el lenguaje, usándolo…

CM: Caso contrario, ni siquiera nos entendemos. Si todo tiene el mismo valor y da igual el orden en que se discuten y analizan los hechos, no podemos pretender llegar a la misma conclusión, ni hay forma de acordar qué problema debemos resolver primero. Y entonces todo es urgente y todo es discutible. Pero estos son temas que pueden ser aclarados por gente mucho más entendida que yo. Digamos que mi aporte es más humilde: en mi experiencia y mis lecturas tan “rapsódicas” (digo robándole el término a un profesor que tuve en la carrera de Filosofía), me gusta hallar prácticas de CPC, sobre todo inesperadas, que no son producidas ni por medios ni instituciones especializadas, pero que igual transmiten una forma colectiva y/o sistematizada de hacer las cosas; una experiencia individual o grupal de CPC (de divulgación, de periodismo, de enseñanza, etcétera) normalmente vinculada a mostrar resultados por otro camino que no son los papers; anécdotas sobre ciencia y conocimiento en distintas épocas de la historia nacional; ciencia en la vida cotidiana; impacto de la educación científica; grandes y pequeños logros tecnológicos; eventos de CPC y eventos culturales donde las formas de hacer y conocer están presentes; espacios de formación… básicamente todo lo que creo que puede ayudar a entender que hay formas de llegar al conocimiento existente de cómo se hacen o como funcionan las cosas a nuestro alrededor. Sólo si entendemos eso podemos corregir o avanzar sobre lo que falta.

RC: en síntesis, promover la cultura científica incluso por fuera del ámbito científico.

CM: Sí, de alguna forma así es.

RC: ¿Y en qué se diferencia este proyecto a la web del LILSU?

CM: Primero y principal, la web es un espacio de construcción colectiva de contenidos, lo que implicó un largo proceso de gestación con muchas discusiones sobre el qué y el cómo se quería comunicar lo que hacemos y somos en el Laboratorio. InicioEse proceso fue por momentos tenso e irremediablemente diversificado pero siempre muy productivo en cuanto a ideas, críticas constructivas y acuerdos superadores. De hecho creo que para quien quiere encarar un proyecto de CPC, especialmente si va a utilizar alguna plataforma web, es recomendable coincidir con otras dos o tres personas y trabajar juntos desde el momento cero. Es un largo proceso, la tentación del grupo es que decida el que sabe poner en marcha esas tecnologías, pero con un poco de terquedad de todas las partes en cuanto a la discusión de los avances de esa página, se puede llegar a un producto en donde todos estén realmente comprometidos y representados. En definitiva, que pueda mantenerse a largo plazo porque todos quieren participar.

RC: ¿Cómo se logra eso?

CM: En mi caso, gran parte del TIF implicó desarrollar una propuesta didáctica de ocho encuentros quincenales con todo el grupo, usando parte de las reuniones usuales del Laboratorio. Es importante en un proyecto así tener en cuenta que aunque exista muy buena voluntad, todos los investigadores tienen una vida, y su tiempo es tan valioso como sus capacidades específicas. Conocer y respetar cuáles son, es una de las claves del éxito.

RC: ¿Qué hay del estilo elegido, de la estética y la forma de comunicar los contenidos?

CM: Bueno, algunas cuestiones estaban “preconfiguradas” porque pertenecemos a una institución. No hay muchos requisitos de estilo en ese sentido porque, en rigor, muchas de las páginas web de centros de investigación se armaron según criterio y recursos de sus integrantes, pero no podemos, por ejemplo, dejar afuera nuestra actividad académica (proyectos, publicaciones, etcétera). Hubo una gran discusión al respecto porque ciertos datos son técnicos y realmente no los usamos para dialogar con la gente en los barrios o en los clubes, que es con quienes buscamos siempre construir y analizar estos lazos urbanos que nos definen como laboratorio. Sin embargo, el ser parte de una universidad implica que nuestro espacio se relaciona con ciertas autoridades, y con pares investigadores que sí “hablan ese idioma”, y que por supuesto son de nuestro interés ya sea a los fines de evaluación o de cooperación de nuestro equipo. Así que en general se buscó un equilibrio entre lo que queríamos y lo que debíamos decir, y en cuanto a la forma, propuse y discutimos algunas normas de redacción, pero también de participación, en distintas pestañas.

RC: ¿Cómo se organizan para participar en la web?

CM: Básicamente, a partir de los acuerdos alcanzados durante el proceso de armado de la web, acuerdos que quedaron todos explicitados en un Instructivo*** donde constan las cuestiones técnicas de cómo acceder a la web y redes sociales del LILSU, así como normas de estilo para la escritura de cada sección o de las que ameriten alguna distinción. Esto es útil, además, para que las próximas incorporaciones del Laboratorio puedan acceder a estos espacios con la certeza de lo ya acordado, pero también para que las discusiones y actualizaciones de la web se realicen sobre una base.

RC: ¿Y la temática?

CM: Fue lo más fácil de definir en este caso porque el LILSU ya había discutido mucho sobre eso. En rigor, la ventaja de venir trabajando desde hace tantos años en ese espacio fue que había una idea de los temas, pero también por ejemplo de los colores para el logo, si bien éste se modificó y actualizó para este mismo proyecto. Aún así, en la pestaña de Reflexiones, cada una ha escrito en relación a la temática del laboratorio pero también dando cuenta de su propio recorrido académico y su postura personal. Esa diferencia es fantástica. En el blog a veces creo que antes que leerme a mi es más importante sugerir lecturas, o pasan varias semanas hasta que vuelvo a compartir algo. Eso es casi “antiperiodístico”, pero significa que estoy usando ese tiempo para aprender antes de hablar, y eso nunca es negativo.

 


* Desde ya, esto no es más que un ejercicio de redacción, basado en los intereses reales de quienes agradecí, más algunas inquietudes propias que sentí necesario aclarar. No debe atribuirse la literalidad de lo escrito a ninguna participación institucional en la UNSL o en el Taller mencionado, aunque agradezco nuevamente el uso de mi TIF como bibliografía optativa.

** Futuros periodistas científicos, no hagan esto en sus notas: usar términos técnicos (médicos, en este caso), para hacer referencia a algo que no está comprobado que exista. La licencia de esta “metáfora” está habilitada sólo porque esto NO ES un artículo periodístico, ¿vale?

*** Todo el material se encuentra en el Repositorio Institucional de la UNLP (SEDICI).